Aniversario del natalicio de Simone de Beauvoir

"Nací a las cuatro de la mañana el 9 de enero de 1908, en un cuarto con muebles pintados de blanco que daba sobre el Bulevar Raspail. En las fotos de familia tomadas el verano siguiente veo a unas jóvenes señoras con vestidos largos, con sombreros empenachados de plumas de avestruz, señores con ranchos de paja y panamás que le sonríen a un bebé: son mis padres, mi abuelo, tíos, tías y soy yo. Mi padre tenía treinta años, mi madre veintiuno, y yo era la primogénita. "

Así comienza Simone de Beauvoir sus "Memorias de una joven formal" ; hoy sería su cumpleaños 108.

Icono del feminismo, comenzó por cuestionar el rol de vida asignado a las mujeres por el único hecho de nacer con ovarios y útero, por hacer notar la desigualdad de oportunidades y horizontes entre varones y mujeres y la falta de autonomía de éstas para decidir en sus propios cuerpos.

A estas alturas de la vida, sus motivaciones para defender los derechos de las mujeres siguen siendo vigentes, ha sido sin duda una madre de la causa feminista a quien agradecer mucho del camino que hasta ahora está recorrido en la materia y desde luego, muchos de los derechos que muchas mujeres de esta época damos por sentados.

Sea honrada su memoria y agradecida su labor en pro de las mujeres. 

 

 

 

María Montessori

Compartir en este blog acerca de las mujeres en la ciencia está siendo toda una rica experiencia. Y es que no he querido quedarme con la información de la wikipedia para documentar mis textos sino que he querido saber más, comprender mejor, dar un significado en mi propia vida a la obra e historia de estas magníficas mujeres.

Yo nunca fui hábil en las clases de historia, eso de memorizar acontecimientos, nombres y fechas vacíos de significado no se me dio ni se me ha dado bien nunca, en ninguna área, no lo proceso. Mientras me documentaba sobre la vida de María Montessori, mi hija de 4 años me dio la maravillosa idea de buscar videos acerca de su vida y obra, que será siempre mucho más significativo para mí, que soltarme a leer como una loca y pasar los desafíos que pasé cuando era estudiante con su consecuente estrés.

Para muchas personas, como para mí, es más sencillo procesar y acomodar la información cuando llega desde varios canales de percepción.

La vida y obra de María Montessori es tan alucinante, que seguramente dará para más de una entrada. Y es que, ya desde el comienzo hay que darse cuenta de que, para ella como para toda mujer, haber contribuido a cualquier área del conocimiento tiene dos o tres veces más mérito que si fueran varones o que si el mundo estuviese libre de machismo. Y no, no estoy siendo sexista, solamente realista.

Porque es imprescindible reconocer que en el camino que llamamos "la Historia",  los varones han transitado en carrazos de último modelo, recién salidos de la agencia, con todos los gastos y comodidades pagadas y por autopistas modernas y de alta tecnología; mientras tanto, las mujeres ya se sabe que hemos transitado, en pocas palabras, como hemos podido, que podría representarse, sin temor a equivocarme, más o menos como pedalear en una bicicleta con la cadena descompuesta, cuesta arriba sobre una montaña, con maletas, tres críos a cuestas, sin dinero, con hambre y con frío, empeorando (o no) las circunstancias, según la época y contexto geográfico en los que hayamos tenido a bien nacer y crecer.

María Montessori no iba a ser la excepción, ¿verdad? Imaginemos el contexto para una mujer en Italia, finales del siglo XIX, con su cultura machista, tener la osadía de estudiar medicina. Viajo a su contexto y puedo imaginar fácilmente mucho de lo que aún hoy sigue vigente, pero antes a lo bestia y más normalizado, es más, legalizado: obstáculos, críticas, dedos señaladores, prejuicios sexistas, envidia... Y es que ¡¿cómo se le ocurría, en primer lugar, pensar por su cuenta?! A ver, estudiar pedagogía es una cosa, pasar el rato ahí con niñitxs, que es lo mismo que hace una buena mujer, una mujer "de familia" (siempre me pareció ridícula esa expresión), es una cosa peeeeero... ¡¿Estudiar medicina?! ¡Qué despropósito! La medicina es una ciencia, es algo serio, difícil, de categoría... ¡Es cosa de varones, en breve!

Los prejuicios de ser mujer y no estar encerrada entre cuatro paredes sirviendo a un varón (padre, esposo, hermano, hijo, da igual) y guardándole obediencia; el rechazo de una institución pensada exclusivamente por y para varones; la envidia de sus compañeros ante su capacidad y desenvoltura y la de las mujeres que jamás se habrían atrevido ni a soñar en abrazar un destino diferente al que les había sido impuesto en paquete con su combinación de cromosomas sexuales; las pruebas constantes a las que se enfrentaba para demostrar que sí podía, que sí merecía un espacio en la medicina, el gasto energético y emocional no solamente de hacer su trabajo y hacerlo bien, sino de saber que estaba bajo el ojo inquisidor 24 horas al día; la violenta presión patriarcal para elegir entre formar una familia o "ser alguien"; el inconcebible (para muchas, para mí) dolor de separarse de su único hijo por los prejuicios y la doble moral de la sociedad...

A veces vemos el legado de las grandes mujeres de la historia (y ya es ganancia) y lo percibimos como cualquier otro logro y no es así. Independientemente de los obstáculos que en su tarea hayan tenido que sortear también algunos personajes masculinos de la historia, sabemos que las mujeres sortearon eso y sortearon más por ser mujeres; es más, sortearon en sí mismo el hecho de ser mujeres (y lo seguimos haciendo, con consciencia o sin ella, eso da enteramente lo mismo), por ridículo que suene.

Por ello seguiré insistiendo en recuperar no solamente su obra, sino también sus historias, esas historias que nos son comunes, esas historias que han allanado el camino para nosotras, las que llegamos después y que, en un acto de justicia, y responsabilidad, hemos de seguir usando como ejemplo y guía para el desarrollo de nuevos modelos de educación y convivencia que nos ayuden a construir una sociedad más justa y equitativa para todxs lxs hijxs de la Tierra.

Habrá una segunda parte de María Montessori, la habrá; esta vez para recordar su importante legado en la educación infantil.

Ana Matricia

Machismos políticamente correctos

Me encanta la idea del micromecenazgo o crowdfunding, así que, cuando encuentro proyectos con los que de alguna manera me siento identificada, suelo apoyarlos si está dentro de mis posibilidades.

El año pasado me topé con un proyecto que, de entrada, me pareció interesante. Más tarde, sin embargo, cayó de mi gracia por su tinte machista (involuntario, quiero creer, aunque nunca se sabe) y he aquí el por qué: El proyecto se llamó Ars Universalis y, según la descripción de lxs creadorxs, incluida en la página del crowdfunding, "Ars Universalis es un divertido juego de mesa para toda la familia en el cual nos metemos en el papel de los grandes artistas y pensadores de la Historia, desde la Edad Media hasta el presente." Y sí, fue que sí, que se metían en el papel de lOs artistas y lOs pensadores. LOS, con O. Porque, al parecer, lAs artistas y lAs pensadoras desde la Edad Media hasta el presente, no existen para estas personas.

Lo que fue más revelador para mí y por supuesto determinante para no apoyar su proyecto, fue leer la respuesta de una de las preguntas dirigidas al equipo creador del proyecto que reproduzco textualmente, aunque puede mirarse directamente en la página citada:

Pregunta.

"Hola, tiene muy buena pinta. Enhorabuena por el trabajo. La pregunta: entre los 60 personajes iniciales, ¿no hay ninguna mujer? Las tres cartas extra en caso de llegar a 7000€ parece que saben a muy poco :-("

Respuesta:

"¡Hola! Muchas gracias. Sí, actualmente hay una mujer entre los personajes, Kassia. Además del Pack de Mujeres, si llegamos a desbloquearlo, en el pack exclusivo de Verkami habrá la opción de elegir artistas y científicas como personajes a añadir.

Cuando estuvimos desarrollando el juego, tristemente, los primeros nombres que salen entre el arte y las ciencias son masculinos. Obviamente, nos gustaría contar con más mujeres y darles el papel que les corresponde en el desarrollo de las artes y las ciencias, de ahí que nuestro primer pack sea el de mujeres y que, entre todos los mecenas, podáis elegir también mujeres para añadir al juego base."

Menuda respuesta, no hay por dónde defenderla ¡si es que parece una radiografía de la sociedad machista, patriarcal misógina en la que vivimos! ¡Es un resumen perfecto de los vicios patriarcales a la hora de contar la Historia!

¿Qué es lo que yo veo? Una respuesta estandarizada, políticamente correcta, descomunalmente irresponsable y machista a una magnífica pregunta: ¿Dónde están las mujeres?

Emmmmh, no sabemos muy bien, deben estar por alguna parte pero nos dio mucha pereza, miedo (o lo que sea) sacarlas de sus escondrijos para darles su tan merecido lugar (discurso político), así que mejor optamos (tristemente) por incluir en nuestro juego a los mismos de siempre, los que están a la vista, los que acaparan las estanterías de la historia, ¿para qué íbamos a esforzarnos?

Igual hubiese pasado inadvertido el detalle si no hubieses colado tu pregunta.

Igual las mujeres se hubiesen conformado con el 1.6%  de reconocimiento (por no dejar) y hasta habrían dado las gracias, ¿no?

Igual las mujeres pasan la cuota extra (¡tan simbólica!) que hay que pagar para alcanzar a aparecer en la jugada (nunca mejor dicho), y gozar del flamante 6.6% de escenario, ¿no?

A mí esta respuesta me causó horror y espanto, saltaron todas las alarmas de machismo, de todo lo que deseo mantener a la mayor distancia posible de mi vida y la de mis hijxs, que para algo soy responsable de su educación. ¿Crees que yo iba a acercar a mis hijxs un juego en el que el papel protagónico lo llevan 1.6% las mujeres y el resto los con-falo? ¡Ni en una broma macrabra!

Así están las cosas y así es de cómoda la actitud de algunxs ante ellas. Parece ser que para ciertas personas siguen siendo una mejor opción hacer "lo de siempre", antes que esforzarse un poco y poner las cosas en el sitio que les corresponde. ¿Y así nos preguntamos por qué tenemos el mundo como lo tenemos? Oportunidad valiosísima para cambiar la percepción del mundo de las artes y el pensamiento universal, tirada a la basura por este equipo.

Por suerte, hay gente que cree en la justicia y no teme trabajar por ella, ni antepone su pereza o comodidad a la búsqueda del equilibrio perdido; cuando encuentro gente comprometida, que mueve lo que haya que mover para mostrar la realidad no-oficial, no-estandarizada, es un gustazo apoyar sus proyectos, como Women in science, del que próximamente contaré un poco más.

Ana Matrica