Día internacional de la lucha contra el maltrato infantil

Infancia.

¡Cuántas sensaciones evocadas con esa simple palabra!

Mirando en mi pasado, me lleno de temor, de dolor, de rabia, de impotencia.

Mirando mi presente, una sonrisa ilumina mi rostro.

Mirando su futuro, invoco la esperanza.

La infancia, esa gran olvidada en los planes de gobierno, en las instituciones educativas, en los espacios públicos, en el ámbito doméstico... Si a las mujeres nos va mal en esta sociedad patriarcal y jerárquica, a las criaturas les va aún peor. ¡Y si eres criatura y niña, ya ni te cuento, te tocaron las peores papeletas posibles!

No escribe estas líneas ninguna santa libre de pecados contra la infancia, todo lo contrario; para mí es un reto diario salir de la espiral de violencia en la que viví mi propia infancia para intentar ofrecer algo mejor a quienes tengo a mi cargo, al igual que muchas otras personas involucradas en la crianza. No siempre lo consigo. Pero nunca me rindo.

Yo, personalmente, nunca me di cuenta del tremendo abanico de formas de maltrato al que la infancia vive expuesta tanto en la esfera pública como en la privada, hasta que viví con criaturas. Y no porque mi infancia fuera miel sobre hojuelas sino porque, cuando al fin salí de esa etapa (realmente con mucha prisa, por cierto), más bien no quise regresar a ella, ni siquiera de visita (hube de regresar de todas formas, pero esa es otra historia).

Además de los maltratos en el ámbito doméstico, que son el pan de cada día, las criaturas se enfrentan a escuelas retrógradas, a leyes de educación impositivas y castrantes, a espacios públicos libres de verde, a leyes de "protección a la infancia" que no les protegen ni les toman en cuenta, etc.

Vivir con criaturas me ha demostrado que para ellas no hay espacio en nuestra sociedad: en los espacios públicos, por ejemplo, son, como mucho, toleradas, si no abiertamente ignoradas e incluso maltratadas con total descaro.

Tenemos, por ejemplo, la infraestructura de los espacios públicos, en este caso, de los restaurantes: sillas de bebé muy peque (o ni eso) o sillas de adultx (pareciera que, de 2 a 10 u 11 años no existiera nadie y que de los 80cm de altura pasáramos directamente al metro y medio); "zonas infantiles" de un metro cuadrado (cuando la hay), etc.

 "Zona infantil" en un restaurante local. 

"Zona infantil" en un restaurante local. 

Los menús infantiles en algunos lugares son una total falta de respeto a las criaturas, no les ofrecen sino alimentos fritos o exageradamente azucarados, opciones que no constan nunca en el menú de los adultos, ¡como si yo en casa me comiera lo mejor y les dejará a ellxs la basura!

Los parques infantiles suelen resultarme ofensivos, algunos espacios de áreas reducidas, carentes de todo verde, descuidados, peligrosos e insuficientes para la cantidad de criaturas que habitan los inmensos complejos habitacionales de ciudades grandes o pequeñas.

También están las incomprensibles leyes basadas en la sinrazón que prohíben a progenitorxs (el mundo al revés) educar a sus criaturas como mejor le convenza a su familia, aunque eso sea fuera de una institución educativa. Especialmente si es fuera de una institución educativa.

Si bien es obvio que algunos contextos son menos favorables que otros, es sumamente raro encontrar facilidades para ellxs, como lo que son: infantes. ¡No, que no son adultxs pequeñitxs! ¡No, tampoco son un objetivo de mercado! ¡Tampoco objetos que puede usted cambiar de sitio según le parezca que se ven más lindos! ¡No, no, no, no! ¡Tampoco son su futura mano de obra barata, oiga usted! ¡Son PERSONAS y son INFANTES!

Las criaturas tienen su propia agenda y cuesta mucho llegar a asimilarlo si no comprendemos que son seres humanxs completxs, con sus propias necesidades y deseos independientes de los nuestros, como nosotrxs, hoy adultxs, teníamos nuestros propios deseos y necesidades.

Es difícil llegar a entenderlo, sobre todo, si nosotrxs mismxs tenemos dolorosas infancias de las cuales nos sentimos responsables o las cuales no hemos conseguido sanar.

Por todo esto, en esta fecha creada "para fomentar los derechos de los niños a nivel mundial, así como para concientizar a la comunidad sobre las consecuencias del maltrato en infantes"  ,* me parece importante recordar que:

- En efecto, la violencia doméstica es un vicio lamentable que afecta a millones de criaturas alrededor del mundo.

- Las violencias domésticas suelen ser hijas y nietas de otras violencias que, afortunadamente, cada vez más padres y madres van desterrando de sus vidas, no sin esfuerzo.

- Las violencias domésticas suelen ser hijas de políticas sociales ejercidas contra las mujeres, las familias y ciertos grupos de población.

- Las madres y padres necesitamos trabajar no solamente en ofrecer un mejor ambiente doméstico a nuestras criaturas, que es ya mucho trabajo y además muy importante, sino también movilizarnos social y políticamente, exigir que, así como nos parece aterrador el maltrato a la infancia en el ámbito privado, también se reconozca como aberrante que las instituciones sigan ejerciendo sus violencias en contra de nuestras familias y de nuestrxs hijxs.

Igual que escribí en mi publicación de ayer sobre la violencia contra las mujeres, recuerdo en esta, respecto a las criaturas, que maltratarles y violentarles no equivale únicamente a gritos, castigos y golpes. También es maltrato a la infancia una estructura sociopolítica que no les toma en cuenta como seres humanos integrales y que además les pone las cosas de difíciles a imposibles, a las familias que ponen a la criatura como centro de su propio desarrollo y formación y este tipo de violencias menos perceptibles, por naturalizadas, también es necesario visibilizarlas y combatirlas.

Ana Matricia

 

*Definición compartida desde el sitio web de la Facultad de Ciencias de la Vida y la Salud, Universidad Autónoma de Entre Ríos, Argentina