Asegurar el miedo

El otro día me topé con esta publicación en las redes:

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No me sorprende que le sorprenda a la persona que lo publicó, pues se dedica a la venta de seguros, pero, es de verdad el no pagar ese seguro, lo sorprendente?

No hablaré de lo obvio de que, si a esta persona y a sus hijxs les pasara algo (murieran, porque es un seguro de decesos), no tendría que desembolsar absolutamente nada porque, hasta donde yo sé, lxs muertxs ya no participan de transacciones financieras (salvo en algún fraudulento caso muy puntual que también se ha dado, me consta).

No voy a ahondar tampoco en el tema de las prioridades personales pues, como comenté en dicha publicación, esa es una decisión personal, nadie te puede decir a qué dar prioridad en tu vida o en la organización de tu dinero, dado que las consecuencias y aprendizajes que de ello se deriven son también muy personales. 

Tampoco recordaré que hay salarios (o, no-salarios) con los que las familias llegan duramente a fin de mes cubriendo sus gastos básicos y estrictamente necesarios, familias en las que, dudo mucho que cobre importancia este o cualquier otro seguro.  Realidades diversas.

A mí lo que verdaderamente me sorprende, siempre ha sido así, es la cantidad de seguros que a ciertas empresas se les ocurre inventar. Uno para cada miedo, claro!

Tiene usted miedo a la muerte? -Le ofrecemos nuestro seguro de vida!

Miedo a la enfermedad? -Seguro de salud!

Miedo a que le roben el coche? La bicicleta? La computadora? A que se le muera su perro? A que su hijx ensucie el sofá en casa de sus vecinxs? -Tenemos un seguro para cada uno de sus miedos! Llámenos y le asesoraremos!

Desconectadxs profundamente de nuestra esencia, nos dejamos guiar por nuestros miedos y por los ajenos, llegando a un punto (según nuestro contexto social) en el que trabajamos casi para pagar seguros. Si bien es cierto que personalmente me he beneficiado de los seguros que mi compañero contrata (ya que él creció en un contexto de estos donde se contratan un seguro para cada miedo), también es cierto que eso cuesta un dineral! Al final no sé si, cuando surge algo cuesta igual o menos pagarlo esa vez y ya, que pagar cientos de euros mensuales a compañías de seguros para que, alguna vez, cuando surja algo, posiblemente lo pague la compañía aseguradora (a veces parcialmente). Y eso que no pienso abordar el punto en el que los seguros tampoco son siempre la absoluta solución que prometen, ofreciendo en cambio, en muchas ocasiones, un motivo más de rabia y preocupación para lxs contratantes. Y ni decir de los abusos de que son objeto lxs profesionistas y prestadorxs de servicios que cobran o deberían cobrar sus honorarios a través de las compañías de seguros.

En una sociedad enferma, individualista y consumista, nos quedan los seguros. Para resolver nada o muy poco. 

Seguros. Es que el mismo nombre es un fraude! Quién puede ASEGURAR nada?

Seguro de vida para cuando muera (y nadie pueda devolverle la vida).

Seguro de salud para cuando enferme (y nadie pueda garantizarle que recuperará la salud).

Seguro universitario (para planear el destino universitario de una persona que podría elegir no ir a la universidad).

Me da la impresión de que a veces ponemos demasiada confianza en los "seguros", que esperamos demasiado de ellos (quizá lo que la publicidad nos ha prometido) a tal punto de sentir miedo cuando no los hemos contratado. O al punto de no comprender que alguien más viva sin ese miedo terrible de todas las cosas terribles que podrían suceder, como mi abuela, mi bisabuela y mi tatarabuela, a quienes, seguramente, los seguros de cualquier cosa les tenían totalmente sin cuidado.

Recuerdo a mi nana, quien ya regresó a su estrella, ahorrando angustiada para su ataúd y su cacho de cementerio; no tocaba ese dinero. Era soltera, no tenía hijxs y tenía unos 80 años. Yo me preguntaba: "¿para qué ahorra para eso? Ella ya va a estar muerta, que se preocupen lxs que se queden!" Sin embargo ella se quedaba tranquila con su "seguro" de ataúd.

Si alguien vive más tranquilx contratando sus seguros, qué bueno! Si le compensa la relación costo-beneficio, me alegro! Como dije antes, eso es algo muy personal.

Mientras no nos convenzan de tomar pastillas para no soñar.